miércoles, 8 de abril de 2015

EL CONTENEDOR

¿por que un contenedor?


En primer lugar creemos firmemente en el reciclaje como una herramienta URGENTE de ayuda en contra a la depredación de recursos limitados y como parte de la solución a la contaminación permanente. Los contenedores son herramientas de carga utilizados mayormente por los transportadores marítimos. Dichos contenedores tienen una vida útil para éste propósito o se pueden descontinuar fácilmente por averías que los inhabilitan para cumplir su función.


Sin embargo son estructuras habitacionales perfectamente funcionales llevando a cabo las adecuaciones pertinentes para ello. Un contenedor de 40 pies (12 mts de largo) generalmente ha sido diseñado para llevar una carga de hasta 30 toneladas de peso y soportar a su vez 5 o 6 contenedores cargados sobre su estructura. Como se dará cuenta su estructura tiene unas propiedades de resistencia excepcionales.

El uso de contenedores en arquitectura está comenzando a experimentar un interesante desarrollo y consolidación, que está haciendo patente su potencial para generar interesantes soluciones constructivas polivalentes de bajo costo. “Se adecuan a los principios de firmeza y durabilidad, utilidad y abren un infinito potencial de soluciones e interpretaciones estéticas para el arquitecto”

En el contexto actual, en el que muchos casos los arquitectos han asumido y afrontado la responsabilidad ecológica como una cuestión de moda, que tiende a culminar en un mero eco-chic y en donde el gasto de energía y materiales no logra ni el ahorro ni la sostenibilidad que son su teórico objetivo, los contenedores no deben entenderse como una herramienta que se pone al servicio de esta moda sino como la evidencia de la factibilidad de la reutilización de materiales descartados para un uso concreto, la posibilidad de un reciclaje absolutamente integral de uno de los productos eminentemente paradigmáticos de la era industrial. Patentados en la década de los años 50 del siglo XX por Malcolm McLean, los contenedores ISO son elementos prefabricados, compactos, robustos, de paredes de acero y suelo de madera, resistentes a los cambios de temperatura y a las agresiones meteorológicas. Se producen masivamente, ya que son compatibles con todos los sistemas actuales de transporte.

Hoy en día el excedente de contenedores "abandonados" en los puertos de todo el mundo y que supone un uso inútil de espacio así como un desperdicio de acero que los operadores portuarios venden a precios accequibles tomando en cuenta su nuevo propósito.

Su estructura permite una construcción rápida y sencilla mediante ensamblaje, a la manera de gigantes piezas de lego. Precisan de una adecuación mínima para ser habitables: aislamiento, climatización; apertura de ventanas; instalación de ventanas; instalación de una fachada… De su posterior uso y de los gustos del futuro habitante dependerá si los contenedores son totalmente ocultados para dotar a la estructura de la apariencia de un clásico chalet familiar, con una delicada fachada de madera, un moderno almacén comercial, una plataforma para promoción publicitaria o de ventas, o si se prefiere preservar e intensificar su carácter de producto industrial o auténtica función original. Su flexibilidad le permite acoger espacios donde concretar todos los principios de la vivienda moderna o bien llevar al extremo investigaciones radicales a nivel espacial y estético

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